sábado, 7 de mayo de 2011

Stop!


Confieso que me sentía mal, en cierta parte culpable de todo, hasta que mi mala costumbre, me hizo ver una vez más mi triste realidad.

Recuerdo como empezó todo, y es que fue por los pasillo de D’gallia donde lo vi. Ahora que lo tengo o tal vez tenía donde lo imaginé, todo cambió.

Sigo recordando, los días de marzo y más aún el primer día de abril. Y es que fueron como ningunos, tan geniales. Jamás olvidaré aquel primer viernes donde no pensé reír tanto. Aquellos primeros días donde me sentía seguro, donde tenía en quien confiar.

Hoy, sólo una inmensa inseguridad me está invadiendo, hoy, sólo la tristeza me acompaña, y más que nunca, siento que no puedo confiar en nadie más.

Necesito como siempre de uno oídos fieles que me oigan, de unas manos que me abrasen, de una mirada que me vea y alguien en quien contar.

Aún no logro saber si significo algo, aún no logro saber lo que valgo, aún no puedo decir que el amor es lo mejor que me tocó vivir. Aún no tengo el final que busqué sin encontrar.

Me siento mal conmigo por haber creído, por ser tan irresponsable, por no saber cuidarme, por no saberme amar aún. Aún después de todo lo que me tocó pasar no logro tomar conciencia y no sé en verdad cuando lo haré.

Quiero terminar con todo esto, pero tengo tanto miedo de perder, aún no sé, perder qué, porque siento que no he ganado nada y que tampoco tengo nada, ni siquiera aún por merito propio. Sé que me debo calmar, sé que las decisiones en este estado casi nunca son las correctas, pero si son las que más se desean.

Ya no quiero continuar con esto. Ya no. Aún así, no quiero perderte.

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