martes, 16 de marzo de 2010

El premio Consuelo

El premio consuelo.

Estábamos conversando de lo más normal, y en eso me entra la nostalgia que no sentía. Eran los recuerdos, era el pasado, era ello.

Entonces me salteé de tema y le dije que necesitaba mucho de una mano amiga, le dije que necesitaba que esté aquí conmigo.

Me preguntó que era lo que me pasaba, por qué estaba hablando así, quería decirle que en gran parte mi pena era su culpa. No debía hacerlo.

Empecé a recordar todo, como los primeros días, como en los viejos pero muy vivos recuerdos.

Me puse analizar la situación, empecé a sacar nuevas conclusiones. Me empecé a cortar el corazón.

La historia casi siempre era la misma, como una serie copiada en distintos países, el formato es el mismo, sólo cambian los personajes y su forma más singular de interpretarlas, pero el trama, ese nunca cambia.

Aunque no lo sabía y lo tuve que aceptar, entré como plato de reemplazo, como el premio consuelo. Como ese pañuelo que servirá para limpiar las penas, como esa opción o el comodín que se puede utilizar a ver si se gana, a ver si se olvida. Al ver que no será así, y que el pasado es más fuerte que el presente que quise construir, es mejor desechar ese pañuelo donde ya se sonó, dónde ya se limpió un poco, pero ahora está sucio, no servirá limpiarse más en él. Será mejor, buscar otro, uno no sólo más limpio, tal vez con mejor textura, puede que sirva más.

La situación que viví, me llevó a creer que fue así, que yo era ese premio consuelo al perder a quién en aquel momento amó. No logro entender porqué después de tanto tiempo, aún sigo así. Si bien es cierto, es mi primero amor, pero no entiendo porque lo convierto en el único amor.

Yo fui ese premio consuelo que ganó cuando terminó con quien me confundió, era ese premio que se cojee ya que se está deprimido y no se quiere sentir del todo perdedor. Pero no es el premio que se quiere, no es el premio que se espera.

Muy aparte de todo, fui aquel premio consuelo al cual no se le da valor ni importancia, el cual sólo esperas que esté demasiado viejo para deshacerlo o cambiarlo por otro.

Sé que podrá llegar a sonar muy destructivo, muy “Oh pobre de mí”, te puedo asegurar que no gimieron el nombre de otro u otra mientras tenían sexo contigo. Y de ser así, entonces entenderás.

No fue la única persona con la que he llegado entender que he sido el premio consuelo.

En sí, he sido muy voluble en el tema de las relaciones, desde mi primer Cyber fracaso, hasta mi primer fracaso en físico, sentí que esto no sería para mí. Aún así, quise creer nuevamente en el amor. En la ilusión, en mí.

No negaré y diré: decidí decirle no a la ilusión, es más, cada fracaso me hacía más vulnerable y me hacía creer e inventar cosas que no existían, era mi mundo avatar.

Tal vez sólo se convirtieron en tontos caprichos, pero que en cierta forma influencia para hacerme creer que no sería capaz, haciéndome sentir más incapaz.

2* Fue una de las personas que me hizo sentir más el premio consuelo que nadie. Una mente inmadura de tan sólo 15 años que venía al igual que yo, trayendo un recuerdo consigo. De eso no lo puedo juzgar.

Lo que sí puedo llegar a criticar y reclamar, es que conmigo aya tratado de olvidar a quien no olvidaría.

Una vez más fui ese premio consuelo, para no sentirse tan perdedor. Una vez más esa cruda realidad me hace dudar de mí, de la existencia de la felicidad hacia mí.

Como en este caso, siempre es mejor alejarse de dónde por muy premio consuelo que lleguemos a ser, no nos valoren. Más aún, cuando podemos ser el Oscar del amor.

Había decidido alejarme, no tanto por mí, también por quien no me quería, sabía que yo no era lo que quería y su pasado aún era su presente y quería que sea su futuro.

Los meses habían pasado, y bastó un reencuentro para recordar mis anhelos, más no recuerdos, no hechos.

Sabía que estaba sin nadie y necesitaba de alguien, una vez más, su trofeo se había ido de sus manos, su verdadero premio, eso que te hace sentir ganador y feliz, ya no estaba. Necesitaba de algo en donde consolarse.

Y es dónde ve un antiguo premio, al que dejó ir. Sabía que bastaría una palabra para ser dueño absoluto de ese consuelo que necesitaba. Tal vez había cariño. No lo sé.

Siempre lo que amas podrá decidir sobre ti, aunque ese amor sólo te traiga dolor.

Fue así como decidí aceptar e inventar una nueva ilusión con alguien que ya me había dejado una vez por ir detrás de quien ama en verdad. Estaba sin nadie y yo tenía que consolar.

Pero no pasaría mucho tiempo para que lo verdadero salga, para que regrese a lo que en verdad quiere, y una vez más, quede como la primero vez, jurando que no existirá una tercera.

No lo sabía, pero había sido el premio consuelo por segunda vez, algo que le haga sentir bien hasta volver a tener lo que quiere. Ahora que entendía esto, me pregunto si existirá una tercera.

3* Mi bebé, no sé si llegué a ser su premio consuelo, no sé si fue parte de ese circulo vicioso de tú me consuelas, yo te consuelo.

Indirectamente se llegó a convertir en una persona especial para mí. A pesar de que no esté, a pesar de que lo estuvo y no quiso verme, siento que puede ser una gran persona.

Si bien en cierto, como en los casos anteriores, tenía un pasado, el cual no quería olvidar y en donde yo entré. Bastó que el pasado regrese, para que yo me trasforme en nada, ni en el más mínimo recuerdo. También bastó que ese su gran amor desaparezca para que yo regrese.

Y es así, soy ese premio consuelo, en lo que me dejé ver. No sé cuál habrá sido el motivo para que siempre todo sea así. Aunque traten de decirme que no es así y que mis conclusiones no son la verdad. Siento que todo resume una cosa. No lleno, ni llenaré las expectativas de nadie.

Todos siempre tendremos un trofeo en especial, a alguien que coloquen en ese altar de donde nadie los pueda bajar. Un amor que aunque ya no exista, es especial. Tal vez muchos hemos buscado ese premio consuelo en alguien, con suerte se puede convertir en una gran jugada y en un máximo galardón. Pero por desgracia, terminan siendo, nuestra peor cortometraje, y en la mayoría de los casos, hemos envejecido y maltratado con nuestra prueba ese premio.

No dejemos que el egoísmo nos convierta en destructores de nosotros mismo.

martes, 9 de marzo de 2010

TiME!!

Tiempo.

Corro y corro, sin ver aún una meta, mucho menos la victoria.

Se dice que desde la concepción del esperma con el óvulo, estamos en carrera. Ahora creo que sí es cierto. Se supone que tuve que competir con mis otros hermanitos que quedaron atrás y fui yo quién ganó (I’m sorry, i love guys). Entonces, esa fue mi primera carrera, esa fue la partida de mi obsesión de correr en la vida. Corro, corremos, buscando una meta, pero nunca la veo, nunca la vemos.

Antes de seguir escribiendo, esperando que el tiempo CORRA, tengo que aclarar que lo hago ya que no tengo Internet. Aclaro una vez más, necesito que el tiempo corra. ¿Para qué?, para no aburrirme MÁS.

Seguimos, corrí, vencí, gané. Mi mamá me dijo que me adelanté antes de los 9 meses, supongo que trataba de salir ya de esa bolsa gelatinosa y tan pegajosa. Una vez más, corrí. Debí estar aburrido ahí dentro.

No llego a recordar que pasó en estos casi 20 años, creo que sólo seguí corriendo, sin vivir.

Ayer domingo, estuve todo el día en el trabajo, un día más sin Internet. Me estaba PUDRIENDO (literalmente). Necesitaba con urgencia distraerme en algo, necesitaba que el tiempo corra, que vuele si es posible. Se está convirtiendo en mi tortura. Un inmenso aburrimiento me invadió. Y así, el jodido tiempo, pasó y pasó, como por cucharas y contando cada segundo dando tiempo a un receso. Me pregunté, ¿Por qué mis días de descanso no duran tanto como un día laboral?

Por fin acababa el día, 60 minutos me alejaban de la hora de salida, pero aún podía soportarlo, era mi única alternativa. También esos 60 minutos se convirtieron en mi esperanza de paz.

Camino y camino, sonrío y sonrío. Necesitaba pasar el tiempo lo más rápido que pueda. Ideas tras ideas, quise adelantar el reloj del computador, jajaja. No me atreví.

Por fin, las 10:00 p.m. cojo mi agenda y disparo como ladrón en persecución.

Llegué a casa, prendí la TV y me preparé para ver el Francotirador. La paz del día no era esa aún. Recuerdo que tengo ropa en el techo, 4 pisos más arriba de mí. Corro, antes que termine la tanda publicitaria. (Aún no entiendo por qué las marcas de distintos productos pagan por que sus productos valga la redundancia, salgan en TV, si en cada “Un corte comercial y volvemos” la gente aprovecha y se va o bien al baño a ser pila o bien cambia de canal, pensar que pueden llegar a pagar más de 6 millones de dólares anuales) (En fin), Corrí, subí lo más rápido, necesitaba esa ropa con urgencia mañana las 6:00 a.m. y si no lo hacía hoy, sufriría al día siguiente. Bajé lo más pronto posible, en el transcurso de mi carrera hacia abajo, el destino me ayudó a llegar más rápido, claro con algunos golpes y moretones nada amables a mi cuerpo (Un consejo: Prendan la luz si están apurados por las escaleras).

La espera en el trabajo estaba valiendo la pena, el Francotirador estaba muy interesante para mi gusto político. (Necesito hacer una pausa, estoy en el trabajo, escribiendo esto, sonriendo a las personas a pesar que por dentro tenga otra expresión. Un ANCIANO DECRÉPIDO, me ha hecho renegar y lo mandé a rodar. Fin)

Ya tenía un poco de sueño, necesitaba dormir lo más pronto para mañana lunes poder levantarme sin problemas a las 6:00 a.m. (Madrugada aún para mí), pero el programa aún no terminaba, quería que acabara ya, odiaba cada corte comercial, quería usar el programa de Direc Tv (No me han pagado por esta publicidad ni yo a ellos, pero la verdad es que no uso direc tv), así como pongo pause y retrocedo, necesitaba adelantar los fastidioso reclames, esa tan aburrida tanda comercial de más de 3 minutos por cada 10 del programa. Aggg. Para estar de acuerdo al título de mi escrito. Necesitaba hacer correr esos tiempos.

Por fin, a dormir, y al día siguiente.


Ring ring!!!, empiezo a pestañar. Era mi I phone de 16GB a S/. 3’599.00, jajaja NO, era mi motorota C531 de S/. 59.00 (Publicidad no pagada, igual ya no existe) (jajajaja). Me indicaba que ya eran las 6:00 a.m. y que era hora de levantarse. ¿Por qué tenía el presentimiento en ese momento de que el tiempo había corrido tan rápido?, sentía pegamento entre cada parpado de los ojos y un kilo de cemento por pestaña. (Antes de poner cemento, me puso a pensar, “un Kilo de qué pesará más”, si aún no captas la idea, empieza a preocuparte). J

Como lo pensé, me quedé jato. No abrí los ojos hasta que una palmada en las nalgas me levantó. Era mi madre, corrí hacia la cocina a ver la hora, eran las 6:35 a.m. de más está decir que para mí, ya era demasiado tarde.

Por lo general si quiero llegar a tiempo para respirar tengo que salir a más tarde 6:30 a.m. de casa, pero eran 6:35 cuándo aún desperté, o me despertaron que es lo mismo. Sí, si es lo mismo. Porque despierto cuándo me despiertan, y no despierto si no me despiertan. (Explico todo esto porque me sobra el tiempo y necesito no aburrirme) Lo siento ya pagaste tus posible S/. 49.00, o bien tus S/. 5.00 en el tío del Puente Acho o Santa Rosa.

Cojo Camisa, pantalón, medias y bóxer Leonisa (Sorry, mi piel es fina, jajaja), me lamo en un dos por tres y me cambio arrugado total. Guardo en mochila, un lapicero y una hoja A4 donde copiar. Me cepillo los dientes y salgo PRENDIENDO LA LUZ. De la experiencia se aprende.

Sabía que era tarde, un lunes a la primera hora, ya me era familiar, el wetex no me perdonaría una falta más. Corro, hacia el paradero en busca de un taxi y vecinos que me vean subirme a uno.

“Taxi”, “cuánto a la brasil con el ejercito”, “S/. 20.00”, “No gracias”, “Cuánto pagas hasta allá, está lejos pues”, me puse a pensar la última vez que subí a un taxi para ir allá y dije: “Todos los días me cobran S/. 15.00”, “Ya, ya sube”. Yeeeeesss.

Necesito que este tío se apure, ahora sí el condenado tiempo está corriendo y yo no. Esta es una guerra y no perderé está batalla.

“Señor, por Fauccet puede llegar más rápido”.

Y ahí voy, él me está llevando la delantera, yo me he quedado por universitaria sin poder avanzar mientras él ya marca las 7:05 a.m.

Algo tenía claro en mí, NO PENSABA PAGAR S/. 15.00 PARA LLEGAR TARDE.

Vamos a la par 7:15 a.m. y voy por Fauccet, no perderé la guardia, seguro está esperando algún semáforo en rojo para poder ganar o llevarme 5 minutos de diferencia. Felizmente tengo un buen potro (Representando por un tío de 70 años sin ganas de vivir que me comentó que está haciendo taxi desde las 5:00 a.m. desde ventanilla, pero es mi potro y lo quiero mucho).

7:20 a.m., Costa Verde de San Miguel, estaba ganando yo. 7:25 a.m. Brasil con Av. El Ejercito, Magdalena del Mar, “Señor, ¿puede ir a la izquierda 2 cuadras?”, “¿QUÉ?, tú me estás pagando S/. 15.00 hasta acá, pss, por S/. 15.00 también”. En mente,”Morirás”, sin dejar de lado esa expresión facial de, apesta, cállese o muera okay.

7:28 a.m., 17 minutos antes de la hora de ingreso. Si bien le había ganado al tiempo, había perdido S/. 15.00 soles. Me odié por dormir tanto y empecé a pensar que si viajaba en micro, tal vez hubiera llegado temprano también.

7:30 a.m. Recordé que por el apuro no había tomado desayuno, tampoco había en casa. Bajé del 3er piso del instituto a la cafetería en busca de algún pan con algo y agua con algo. Estaba en calma, estaba dentro ya por fin del instituto, pero ya no dentro del aula. Recordé ese pequeño detalle, miré el reloj del cafetín y vi, 7:45 a.m. empecé a volar, ya no correr. Eran 3 pisos los que tenía que subir hasta el último salón del pasillo. Estudiantes eran mi impedimento, mi único aliento “mierda, voy a llegar tarde, mueve carajo”, vale recalcar que todo era mentalmente, siempre con esa expresión facial que dice: “te mueves rápido o te mato”, terminando con una sonrisa amable de: “perra o hdp”. “P” puede ser según tu gusto, pero el “HD”, NO, no significa High Definition, es “HIJO DE”

Aula 302, puerta cerrada, profesor adentro y una gran SHIT entre los pasadillos. S/. 15.00 al agua, batalla ganada por las puras. Parecía que la guerra la ganó el tiempo. Necesitaba una estrategia.

Mi mochila aún estaba dentro del aula, era mí único recurso para alegar que llegué temprano, pero no podría decir que fui por algo a cafetería. ¿Entonces?

Lo tenía. La excusa de que estuve en enfermería por un dolor estomacal me podía solucionar la vida, y salvar el curso de una desaprobación por inasistencia.
5 pasos antes de tocar la puerta, esta se abre como un ábrete sésamo. Una pausa entre el tiempo y yo. Por fin nos pusimos de acuerdo y ninguno de los dos corrió.

En eso, un sin fin de estudiantes sin ganas de estudiar, salieron del aula dirigiéndose a la del costado, pregunté el por qué. Simple, el proyector se encontraba defectuoso y el profesor ordenó cambiarse de aula. Era mi oportunidad.

Y fue así que no perdí esa clase que no fue clases. Un simple repaso de no más de 30 minutos y todos afuera.

Por lo menos asistencia tuve, pero clase no, maldito wetex. Entonces aún no sé quién ganó. Já, pero no me quedaré con las ganas. Creo que fue un empate sin querer por ambas partes. Veré mañana que tal.

El tiempo siempre resulta ser un gran enemigo. Muchas veces nos falta, otros nos sobra. Suele ser curioso. Nos sobra cuándo estamos con ganas que este termine y nos falta cuándo que queremos que se termine. Hay, es obvio. Otro día te explico, tampoco por S/. 49.00 nos va a querer cátedra del tiempo. (Cara burlona)

11:00 a.m. (un toque, al inicio de mi relato, jamás pensé especificar tanto las horas, a decir verdad esto no se trataba de mis horas, si no de mi tiempo, ¿es lo mismo?) Salida, tenía dos grupos con los cuales organizarme. Uno era las sopas y el otro las menestras, así los llamo.

Las sopas me llaman preguntándome que se hará, me aclaran que el tiempo nos está ganando. Una vez más mi rival. Por el otro lado del pasillo la voz de los de las menestras aclama mi presencia. Como los de las sopas no me caen, me voy con los de las menestras aclarándoles a los de las sopas que les enviaré toda la información que pueda llegar a encontrar y que ellos hagan lo mismo. O sea, todo On line, para algo tiene que ser útil tanta tecnología.

A falta de reloj, ando perdido en la noción del tiempo, y no, no tengo celular, me lo pidieron ayer, además no era mío. ¿Y el celular que me despertó en la mañana?, acaso es un lapsos mío y oops me equivoqué. No, ese celular es de mi hermana.

Como decía, estaba sin la noción del tiempo. Lo único que sabía es que hoy mi hermana empezaba clases y necesitaba llegar temprano a ellas. ¿Cuál es el inconveniente?, ella no puede salir del trabajo si yo no llego a su reemplazo.

Necesitaba estar con mi grupo avanzando el trabajo, o bueno eso es lo que le diría a mi hermana, la verdad es que estábamos todos ahí haciendo planes para un viernes por la noche y presumiendo laptop’s. Bueno un poco de tarea también.

A pesar de que no era conciente de la hora que era, si era conciente de que tenía que llegar temprano, bueno, no era conciente, de haberlo sido, me hubiera ido. Mejor dejémoslo de que lo tenía en la mente, pero tampoco presente, era así como una idea. (Río) (Ríete)

Algunos se iban y pocos ya quedábamos, y lo único cierto es que la hora avanzaba. Sentía vergüenza decir: “Chicos, me retiro, tengo que ir a trabajar”. Aunque mi trabajo se trate de estar sentado o sonriendo a la gente cuándo por dentro me aburren. Aunque mi trabajo sea posar. Jajajaja.

Reía a cada comentario, daba a entender que me parecía gracioso cada chiste, fingía una saludable apariencia de tranquilidad y equilibrio. Hacía entender que me interesaba y gustaba estar ahí. Escuchaba con paciencia, seguía la corriente. Trasmitía simpatía, aún no sé porqué. No sé por qué, cuándo me parecía todo tan estúpido. Cuándo cada risa era una burlona finjides, una tonta sonrisa y una bobasa amistad de sofá café. Chicos, si leen esto, los amo. Jajajaja.

Tenía las ganas de que todo el mundo se vaya, quería demostrar que el tiempo me estaba sobrando y que no corro y peleo contra él. Pero algo era cierto, el tiempo me estaba ganado la batalla por mi vanidad. Me estaba pisoteando el talón.

Por fin, todo el mundo afuera, y así, empezó otra vez la carrera. Cada uno se despide y media vuelta a volar.

En el paradero ya, y mi línea de trasporte Nº 22 SMP-SMP (Jajaja) aún no viene. Ahora sí volé, pero en tiempo. No sé que hora será, pero de algo si está claro, mi hermana me debe estar odiando.

A lo lejos un pequeño micro con apariencia de haber sido golpeado con los años venía. No fue mi primera opción pero si la única. Subí y este se demoró en tan sólo salir esperando ser llenado por demás pasajeros, los cuales me gustaría describir uno por uno, pero me dirán racista, pedante y creído.

La carcocha, y vaya que si era una carcocha, iba a paso de tortuga, aprovechando detenerse a cada luz roja para recoger más y más “AGRADABLES” pasajeros.

Sentí que ya había perdido, que el tiempo me ganó y que mi hermana me odiaba.

El estrés y el apuro me empezó a llevar a hacer cosas que nunca pensé hacer. Una zapateada al carro cuando demore, una chancadita con el anillo a la luna cuando se detenga, y una golpeada con voz de molestia cuándo sienta que no puedo más.

Mis principales enemigos, el chofer y su manía por ir despacio, el cobrador por subir y bajar en cada metro cuadrado, los semáforos que se empeñaban en estar siempre en rojo, y ese transito que al medio día se convierte en la procesión de los vehículos en busca de sus pasajeros a los cuales terminan convirtiéndolos en corderos arrimando a todos al fondo y llenando hasta el punto del asfixia.

Fue así como llegué al Parque, lugar donde tenía que bajar para tomar otro micro rumbo cuadras más abajo. Micro el cuál demoró el llegar cerca de 5 minutos.

Entonces subí, avancé, llegué, bajé y caminé, no, no, CORRÍ.

Llegué al trabajo y mi hermana: “Te voy a matar, ¿por qué llegas a esta hora?”, necesitaba una estrategia de compasión.

“Tengo unas ganas de vomitar”, “¿Por qué?”, “El carro pues, como se va hasta ese cerro, y pasa por POSITOS (Calles y viviendas convertidas en mercado distribuidor de las más cómodas y antihigiénicas verduras para los mercados populares de Lima Norte, competencia de la Parada, otro mercado, ese sí lo conoces) le gente que sube ahí, apesta como ya te imaginarás, además tienen unas caras de amigo del ajeno”, “Wow, ya, te doy 5 minutos, anda a la casa, báñate y ven al toque”

Sabía que mi estrategia había funcionado, causé pena e hice olvidar el reclamo y la culpa.

Caminando, si, ahora caminé, rumbo a casa, empecé a sentir de verdad malestar y nauseas, al punto de llevarme al baño directo y vomitar. No, no era otro ataque de anorexia ni bulimia. Creo que fue mi agitación.

Bañé, cambié, bajé. Todo en orden. Sin Internet aún.

Empecé a reflexionar del día, me pregunté está otra batalla, ahora de la llegada y ya no de la ida, ¿la había ganado, perdido o también fue un empate? Tampoco lo sé. Si ustedes lo saben, escriban a mi cuenta en el Blog, asunto: Perdí el tiempo al leerte y…. (Su respuesta)

Entonces ahora me siento y me pongo a pesar, que haré desde las 2:30 p.m. hasta las 10:00 p.m. aparte de sonreírle a la gente y SIN INTERNET. Necesitaré ocupar tantas horas para no aburrirme. Hoy al igual que ayer, será un día en el cuál me sobre el tiempo y este pase lentamente cruelmente. Porque es así. Sabe como hacernos enojar, sabe como hacernos sufrir. Conoce nuestro punto débil.

Fue así como empecé a escribir, fue así que con Arial 12 en Microsoft Word a 6 páginas llegué hacer pasar poco más de 3 horas.

Ahora mi batalla no fue con el tiempo, está claro que él hoy no hará nada por ganar, se quedará quieto y pasará deshojando flores, hoy mi batalla es contra el aburrimiento. Así que escribí. Pasé el tiempo y tú lo pasaste también.

Si perdiste tu tiempo, lo siento, ya no lo puedes recuperar, perdiste pe’ varón.

Ahora, no me vas a negar que esto no te lo esperabas, es mucho distinto a lo típico que has estado leyendo, hoy no hablo de amor, de llanto y lamento.
Hoy te hablé del eterno rival, el tiempo. Sé que seguirá dándome guerra, pero no te preocupes, ya no lo sabrás. Ahora sí, CORRE, que es más seguro que el tiempo ya te ganó.

lunes, 8 de marzo de 2010

La Carita Feliz.

La carita feliz.

Estaba que no podía más. Mi cabeza se había convertido en una máquina de los recuerdos, estaba procesando información la cuál sólo me llevaba a un objetivo, llorar.

Andaba con gritos de esperanza y desesperanza. Necesitaba de una mano que me brinde su calor.

Nada me hacía olvidar, sentía que no aguantaría más.

Empecé a caminar dentro de un mismo lugar, llorando, rogando, preguntando mis tantos por qué, pidiendo un poco de paz.

Salí a comprar algún dulce que me haga masticar, para olvidar. Nada funcionaba, seguían mis preguntas.

Volví a caminar dentro de la habitación, mirando el piso como la primera vez y preguntando sin poder parar. Necesitaba calmarme, sentía que iba a destrozar. No me podía controlar. Necesitaba paz, aclamaba mi tranquilidad. Tal vez un buen amigo, eso que aún no consigo.

Volví a caminar en la habitación, seguía mirando cada rincón, como buscando algo, sabía que encontraría algo. Encontré un pequeño animal que de lejos no podía distinguir. Ahora mis preguntas eran otras. Me acerqué a ver que era, tal vez necesitaba aplastar ese pequeño bicho. Era una mariposa multicolor.

Me pregunté qué hacía ahí, me pregunté como ingresó. Decidí moverla con el pie y voló hacia otro rincón como escondiéndose.

Cuándo regreso mi mirada a donde estuvo en un principio, observo un pequeño sticker de carita feliz, que sin razón pateé antes de entender.

Retrocedí mi mirada al sticker que ya no estaba más, la mariposa junto con él desapareció.

Empecé a preocuparme, buscaba aquella carita feliz. Mientras mi búsqueda se hacía más minuciosa, la radio cambió de emisión, “Pensando en ti” era la canción que me acompañaba a buscar lo que por un momento pensé era mi expresión que había perdido.

Esa canción representaba lo que hacía en ese momento. Estaba pensando en ese amor que hoy no está más. Pero no era cualquier canción de amor. Era una especial para mí. Su melodía me hacía entender que podía pensar sin sufrir. Que necesitaba entender que todo pasó, y que aún puedo ser feliz. Sabía que todo esto no era coincidencia, sabía que ese amigo que tanto pido y que pensé no tener, me estaba dando esa mano que tanto rogué.

No encontraba la carita feliz, sentía que si no encontraba aquello, perdería mi oportunidad de ser como aquella imagen que nunca se borrará.

Un pequeño bulto minúsculo en el piso me daba una esperanza, con cuidado decido desarrugar esa pequeña bolita de papel, en un principio dudé que eso sea lo que buscaba, no podía entender como se formó así el bulto, si sólo lo pateé, más no lo arrugué.

Con cuidado empiezo a desdoblar, estaba en un estado de paranoia, y sí, era aquél pequeño papel circular mi carita feliz, aquello que dejó esa mariposa multicolor que no volví a ver.

Había entendido el mensaje. Mi fiel amigo y escudero, me estaba pidiendo que sea feliz, que puedo pensar sin sufrir, que no estoy sólo, que lo tengo a Él como mi mejor amigo, y que en el peor y mejor momento, nunca me dejará.

Ahora depende de mí conservar lo que hoy se me ha dado. Aprenderé a vivir, sé que será fuerte, estoy sufriendo tanto tiempo. No sé que bastará ahora, pero no quiero perderme de nuevo.

No puedo decir que esto me cambiará la vida, pero si puedo asegurar que me cambió el día.

Y es que la verdad, yo no sé mañana.