viernes, 8 de octubre de 2010

Empezar a caminar y mentirnos un poco, tal vez no resulte grave, tal vez no sea el peor error. Tal vez si lo hacemos para recuperar esa confianza que un día decidimos perder, valga la pena. Siempre soñamos con esa famosa media naranja, pero no nos damos cuenta que ahí no hay más sorpresas. Mejor es salir, caminar y buscar al mismo tiempo que descubrir esa mitad diferente a nosotros, a ti, con la que combinemos bien, esa será la mejor opción.


Recuerdo que hoy no tenía ganas de nada, me sentía tan cansado y sin ganas que sólo quería dormir, dormir sin ser interrumpido, pero algo en mí me decía que perdería algo que no se puede recuperar. Así que con ese cansancio y esas pocas ganas, decidí ponerme algo liviano, un par de zapatillas, lavarme apenas la cara y mojarme el pelo para que no se note que no me lo lavo hace 3 días, cogí mis llaves, salí de casa y empecé a caminar, a caminar por donde nunca lo hago, a ver recorrer mi vecindario, mi distrito mi ciudad.

Sabía que no ganaría nada, que no encontraría mi media naranja por el camino ni alguien que me declare su amor. Sólo sentí las inmensas ganas de dormir y un gran dolor en los pies por caminar tanto durante todo el día, con sólo una botella de agua y un cereal para recuperar fuerza. Pensé en que sólo tenía que caminar. Eliminar algo que llevo por dentro, y que no se va y a la misma vez no quiero que se vaya cuando pido que desaparezca.

Sabía que había caminado mucho y que necesita regresar, pero ya no lo quería hacer, no quería regresar a casa, regresar al cuarto y poner una canción en el celular para dormir. Por un instante era yo, sólo yo, incluso dejé a mi soledad en casa, ella no me acompañaba, ni ella ni nadie, entonces dije porqué no. Empecé a correr, cada vez más rápido, tenía ganas de correr bajo la lluvia, pero no hubo gotas que ayuden a mi ilusión, la única lluvia que corrió junto a mí, fue esa lluvia de emociones que empecé a sentir cuando por un instante no pensé. Pero paré, paré porque me cansé, porque me faltó el aliento para seguir corriendo, porque sentí que hice lo que quise.

Si la gente pensó que estaba loco, tal vez no me importó, porque pasé una tarde junto a mí.

Las horas habían pasado, yo había dejado de correr, el cereal se había acabo y ya no tenía dinero para una cuarta botella de agua, así que necesitaba regresar. Quise dar media vuelta, pero no sabía hacia dónde. Me encontraba como en medio de la nada, como en un circulo con 20 puerta, sin saber cual elegir. ME CAGUÉ, fue me lo primero que pensé, pero necesitaba calma, así que sólo le di retro a mi rumbo y empecé a caminar sin prisa, aún no quería llegar.

Ya mi mente estaba lo suficiente en blanco y tanto blanco me hacía olvidar, así que decidí recordar, recordar y pensar que fue de mí, si todo esto por tratar de olvidar valía la pena o que si llegando a casa me sentaré en el ordenador, escribiré un poco y luego regresaré a lo que siempre. Sé que no nos podemos mentir por mucho tiempo, pero una tarde tal vez no para mí, ni para el recuerdo, simplemente para la nada, valía la pena. Era la primera vez que algo para la nada valía la pena.

Mi paseo ya había terminado, los letreros y las bocinas empezaban a sonar, era prueba de que regresaba a la ciudad, a mi vida, a la supervivencia porque así lo quiero.

Sentí que no había perdido el día, sentí que se lo había dado a la nada y que nada pasó, que nada sucedió, que fue como dormir, pero ahora dormiría otra vez, ahora sí bajo sábanas y en mi cama, más cansado que al principio, con más sueños, sin necesidad de una música que me recuerde a ti y me mate las ganas de llamarte, sólo echarme y despertar por que aún debo hacerlo.

Ya no quiero una razón para amarte, y sé que no será difícil creer que no existe nada más que tu amor. Sé que me sobra mucho desde que no estás y a pesar de que me dicen que los años son sabios, para mí aún se siente el dolor. Y es que todo el tiempo que pasé a tu lado. Fue un lamento para ti. Pero ya aprendí a quitarle al tiempo los segundos. Me enseñaste tanto, pero se te olvidó una final instrucción, que ya no sé cómo vivir sin tu amor. Fue por ti que empecé a escribir esto y busqué más de mil formas de crear nuevas cosas, de olvidar y de amar. Crearé algo nuevo, pero no por ti, tal vez por mí u otra vez por la nada. Haré que todo lo que me sobra, lleve lo que me falta. Y que esos años que son sabios eduquen a mi infante razón, y esos segundo que les quito al tiempo, me los regalaré, porque mí, porque debo, porque puedo, por que QUIERO.

Y TÚ, qué le das a tu NADA.... ?

martes, 13 de julio de 2010

La culpa de una pasión.

Si por un instante dejamos de culpar a los demás, si dejamos de actuar por nuestros impulsos y tratamos de manejar nuestras emociones o reacciones, nos daremos cuenta que esos actos de despecho, si es que lo quieres llamar así, no son culpa de nadie más que de nosotros mismos a cierto nivel.

El que una persona decida acostarse con otro no es culpa de quien te dejó, tampoco es culpa de quien acepto acostarse contigo, tampoco puede ser tu culpa, simplemente lo hiciste por las ansias de volver a sentir el placer que conduce estar en la cama con alguien.


Nada de lo que hagas en ese momento te hará olvidar a la persona que tanto amas, la decisión de acostarte con alguien, sólo te hará sentir placer, gozará ese momento y quedará tan cansado o cansada, que no querrás más que dormir, al despertarte, verás que nada pasó, y que todo sigue aún como ayer.


Será muy importante reaccionar ante cualquier respuesta desesperada, ante cualquier futuro acto. Debemos de descubrir que hasta la más mínima decisión, no puede llevar a perder lo que podemos recuperar. Y es esa dignidad que dejamos caer mientras recogemos nuestros lamentos.
De nada valdrá aquellos intento por querer buscarle remplazo a algo que no lo tendrá, sé que querrás recuperarte pronto y creerás que estando con alguien lo conseguirás. Sólo te ahogarás y te llevarás a tu propio abismo sin ver por fin la luz.


Mejor busca las mil razones no del porqué estás sola o solo, si no del porque no deberías estar así. Búscate a ti mismo, a ti misma, encuéntrate, disfrútate, tócate, ve lo bella, hermoso, que eres por fuera, y disfruta sin preocuparte en buscar soluciones a lo irreparable.

miércoles, 19 de mayo de 2010

El Costo

Decidimos acostarnos, sabemos que ello nos llevará a lo otro.

Aquí nadie es inocente ya, aquí nadie vino a desojar margaritas o contar cuentos de amor.

Las palabras empiezan a sobran cuándo el reloj avanza sin parar. Son aquellos quinientos dolares por esas 3 horas. Lo único que quiero, es que el tiempo pase.

Una caricia recorre mi espalda, no siento nada. Es así como se pone encima de mí. Lo único que puedo llegar a ver es su saliva dentro su boca. Tenía sed.

Mi cuello esquiva el primer beso, mientras trato de hacerme débil, una fuerte mano cojee mi quijada y la voltea a 90º “¿Qué mierda crees que haces?”, no puedo responder.

Tengo miedo. Me he arrepentido, pero no puedo retroceder.

Mis manos tratan de apaciguar con ternura su suave rostro embravecido, pero no funciona. Es más fuerte que yo. Caigo al suelo con un solo empujón, un fuerte golpe en la cabeza me hace perder la razón por segundos. Mientras trato de pararme, su mamo me vuelve a explicar que podrá más que yo. Otra vez al suelo.

No sé como ocurrió, fue un inmenso dolor el que me hizo entrar en si. Sabía que no podía preguntar que hacía, no podía preguntar porque ya se encontrar encima de mí. No podía preguntar, porque sabía que era.

Un dolor de la propia decepción pudo más que el dolor que sentía en aquel acto.

Cuándo el toro calmó, sólo quise abrazarme y encogerme lo máximo que pudiera. Pensé que todo había terminado.

En su afán de tortura, muestra un reloj, el cuál marcaba sólo 15 minutos más delante de la hora de inicio. Mientras siento que se aleja, me quedo sin lágrimas, sin mente, sin mí. Hasta que un jalón de cabello que hace reaccionar.

Una voz autoritaria me obliga de rodillas a hacer el acto más sucio y cochino. La asfixia, el dolor de cabeza por los fuertes tirones de cabello y nauseas, me estaban matando. Un sabor amargo y salado me está ahogando.

Mis ojos se han empañado, mi cuerpo está sucio, no puedo ver con claridad, siento que estoy por morir, un puñete más me intenta reaccionar.

En el piso ya con ganas de no existir más, me pongo a pensar si 500 dólares valdrán la pena.

No hay tiempo para pensar más. El bravo aún no se calma, aclama que le queda aún más de 2 horas. Intento fingir malestar. Una patada me hace reaccionar.

Hasta ahora, no he dicho palabra alguna. Tengo miedo.

Me pongo a preguntar el motivo por el cuál terminé así. Qué pasó en mí para estar así. Si fue la familia, la sociedad, mi falta de recursos, mi vanidad, el placer. No encontraba respuestas.

El bravo está cansado, dice que necesita descansar unos minutos, necesita unos masajes porque yo le he causado muchos problemas y se siente muerto del cansancio.

Los brazos me están temblando, tengo el pómulo izquierdo algo hinchado, tengo asco.

Empiezo a perder el conocimiento, caigo desde la cama hacia el piso aguantando todo el peso sobre la cabeza.

Ahora sí no reaccionaré. No podía sentir ni escuchar ya más. Me encontraba en otro lado de la vida. Pero sabía que alguien trataba de hacerme reaccionar. Claro, aún no pasaban sus 3 horas.

Al despertar, el bravo estaba durmiendo de un lado de la cama. Yo me encontraba en un rincón al lado de la columna con un polo que al principio fue blanco, pero se encontraba rojo debido al intento de resurrección que el bravo intentó hacer.

No tenía claro si podía escapar, si en verdad el bravo dormía o esperaba un error mío para desfogar su ira. Varios metros nos separaban, sabía que podía ser más rápido que yo, pero tenía que arriesgar. Al fin, en mi cuerpo no había dónde más golpear.

Intento pararme y el sonido de las cadenas despierta al bravucón. Me había encadenado hacia el muro.

Una vez más en sus ganas de apoyar, enseña el reloj, paralizado desde el momento en que caí al piso. Me dice con voz de amabilidad: “¿Los recesos no contarán como hora laboral ya?” sentía que ya nada me podía sorprender, “Procura no dormir mucho, claro, eso siempre y cuándo quieras irte pronto, o no me digas que te encanta pasar la tarde conmigo, No te vayas a enamorar eh”. Sigo sin mencionar palabra.

Mientras intento reaccionar y despertar bien del largo sueño, veo que se aleja hacia la mesa y regresa con jeringas. Empecé a temblar.

“Bueno mi amor, ahora vamos a necesitar un poco más de acción”, aprovecha que tengo los brazos encadenados y su fuerza para introducirme un líquido. Con miedo pregunto: “¿Qué haces? ¿Qué es…?” un puñete en la cara interrumpe mi interrogatorio.

“ ! Carajo!, yo que trato de atenderte lo mejor posible y tú cagándola, deja de preguntar y agradece que te estoy dando toda mi atención”

Esa droga actuó rápidamente en mi cuerpo ya demolido por golpes, convirtiéndome en un plástico caliente.

Recuerdo en mi inconciencia que no sólo el aprovechó los 500 dólares, sus mejores amigas, las botellas de 360ml, lo ayudaban a cubrir al 100% sus fantasías sexuales.

Recordar todo me es difícil, no era conciente de nada, pero tampoco quiero confirmar lo que sé. Que pasó conmigo lo que jamás pasó con nadie.

Al despertar ya, mis ojos lo primero que observan es su cara obsesionada y mi cuerpo siente sus manos acariciar mi espalda, traté de levantarme, me sostuvo, cerré los ojos sabiendo que es lo que pasaría. Una suave caricia en el rostro me pide que no tenga miedo.

Trato de creer, me acuesto, tengo miedo, estoy temblando, sin querer, lágrimas empiezan a caer, y una mirada de terror expresa mi rostro. Quiero llorar y gritar. Me abraza.

Susurra a mi odio pidiendo disculpas por lo que pasó, que no es su intención ser violento, pero que tiene problemas y me pide que lo entienda. Poco a poco me empieza a contar que no es feliz, que nunca nadie lo quiso y no sabe el porqué.

Cada vez trata de trasmitirme más confianza, quiere hacerme sentir bien, pero ya me está ahogando, me está abrazando demasiado fuerte y no sé si quejarme. Aún tengo miedo. No aguanto más y pido que me suelte, lo hace, mi mira a los ojos y yo tengo miedo. Me pide disculpas. Algo estaba pasando.

“Sabes, yo soy una de las personas que odia las injusticias, me gusta que todo sea equitativo y justo, así que mientras dormía, me tomé el trabajo de ayudarte en tu trabajo, y fui calculando segundo por segundo los momentos que hemos hecho el amor, y ¿qué crees?”, no podía responder. “Nos quedan 45 minutos aún”

Sentía que la sangre había subido a la cabeza. Intenté alejarme de la cama, sabiendo que no aguantaría un segundo más. Su rostro cambió, me estiró la mano diciéndome que sería diferente, que sólo ponga de mi parte.

Tenía dos opciones, ceder de buena manera o ceder a golpes. Decido regresar poco a poco dándole la mano. Tengo miedo.

Me cojee entres su brazos, me abraza y me pongo a pesar que si actúo con serenidad, podría soportar 45 minutos y terminar esta pesadilla.

Estoy ahí, entre sus brazos, pienso que todo va a terminar, levanta mi rostro hacia el suyo: “Te voy a prometer algo”, necesitaba responder, aunque sea en tartamudo “¿Qué?”, “No saldrás con vida de aquí”, una inmensa risa llena el dormitorio y un miedo a mí.

La misma historia se vuelve a repetir, pero ahora sin esa anestesia, ya no hay droga que me haga no sentir y olvidar. Me está jalando del cabello llevándome por toda la habitación, los picos de las botellas están ahí esperando ser usadas nuevamente.

Faltaban tan sólo 30 minutos pero sabía que no lo iba a poder soportar, además tenía la promesa que no viviría. Sabía que tenía que luchar, aún sabiendo que perderé.

Los nervios se empezaron a adueñar de mí. Algo pasaría.

Decido atacar por sorpresa sobre su espalda aprovechando que está contando sarcásticamente sus botellas. Me olvidé que era más fuerte.

Mientras trato de hacer cualquier cosa estando encima de él, caigo al piso producto de una botella sobre mi cabeza. No tenía tiempo para perder la razón. Me pongo de pie y ya acá las palabras y los insultos iban a sobran.

Así empezó esa batalla, la guerra en la supervivencia, aunque todo esté en mi contra, si de algo estábamos seguros los dos, era que uno de nosotros, tenía que morir.

Necesitaba tener en mí un arma, así como en las películas, dónde en la agonía el bueno vive y el villano muere a causa de un segundo y gracias al disparo. Esto era la realidad.


Sábia que era hora de terminar, mi mente no podía pensar y no tenía tiempo para un plan. Un acto de desesperación me lleva a morder entre su cuello, un inmenso asco llena mi estomago, al punto de hacerme arrojar.

Pero él estaba ahí, en el piso casi inconciente por aquella mordedura que lo dejó 5 segundos inconciente, me di cuenta qe no fue sólo una simple mordida; en su cuello, una gran parde de piel le faltaba.


Logra ponerce de pie, decidido a matar, tenía yo que hacer algo, y como en aquella película, voy con toda fuerza contra él, caemos al piso, y empiezo a golpear en aquella herida producto de mi hira.


Sentía que estaba ganando y las lágimas empiezan a inundar mis ojos, una adrenalina jamás conocida está en mí y un acto involuntario me lleva a comer.


No podía parar, no quería detenerme, en cuestión de segundo pasaron aquellas 3 horas donde sólo sentí asco de mí, seguía comiendo, mi meta era desaparecer dentro de mí toda evidencia.


No podía controlarme, sólo quería gritar y lavarme la cara con la sangre de quien pudo ser mi asesino. Un inmenso nerviosismo me invadió, no podía contenerme y sólo quiero llorar y gritar mientras lo despedazo.


El asco vuelve a llegar a mí, y es sólo así como llego a parar y detenerme, dandome cuenta por fin de la situación, era el baño de vomito y sangre lo que me hizo detener, era el rostro irreconocible de aquel sujeto que me hizo parar.


Sentí que todo había terminado y no podía recordar nada, creí que alguién vino o que algo pasó. No era yo quien tenía la culpa.

Intenté llevarme fácil las cosas, sin darme cuenta queme costó mucho o me pudo costar más.

No tenía tiempo para pensar, a decir verdad, aún no volvía en mí.


Logro pararme, recoger lo que creí que era mío y decidí partir tal y como estaba.


Mientras caminaba por la calle con la mirada del mundo en mí, veo aquelllos billetes sin saber que hacían en mi mano. Había perdido la razón.


Empezé a reír al caminar y pensar. Ante todo esto, no sé qué resultaría más falso, si la vida que intento llevar, si yo, si el mundo, o los billetes con los que me quería pagar.

jueves, 8 de abril de 2010

Actualizar

Actualizar.

Los segundos son eternos, y cada momento es imposible soportar.
Como en cada conversación a la cual le pones interés, sólo estamos pendientes de que nos responda. Yo estaba así.
Pero ahora ya no era Absence, y es posible que nunca más lo sea, era por fin yo.
Respondí en cuestión de segundos su respuesta, más no una pregunta. Nunca existían preguntas de su parte, tal vez es señal de desinterés, no lo sé. Una vez más es mi conclusión.
F5 o actualizar se convirtieron en mis teclados favoritos, no pasaba segundo alguno o bien no terminaba de actualizarse para yo volver a actualizarlo, necesitaba encontrar en mi bandeja su respuesta.
Pero no era así, mi F5 no haría magia, mis actualizaciones no harían aparecer una respuesta. Me estaba consumiendo una vez más. Así pasaron los segundos, los minutos, las horas. Tal vez el día.
Ahora se me viene a la mente la idea de que lo que está hecho, está mal. Que nunca debí hacerlo, que esto ya no es más.
Tal vez es mejor seguir buscando quien me ame, tal vez es mejor no buscar más.
Dejo de escribir cada línea y regreso a mi bandeja a actualizarla, aún nada. Hace mucho frío, estoy en la azotea robando un poco de Wi-Fi, esperando respuesta.
Tal vez actualizar no será suficiente, tal vez necesite reiniciar sesión, tal vez necesito reiniciar el ordenador, tal vez necesite cambiar de máquina. Tal vez.
Me pongo a leer y me doy cuenta de cuánto me quiero mentir.
Y es que ahora acepto y me doy cuenta que me enamoré de una idea, no de una realidad.
La noche ya está acá, y mi respuesta no llega aún. Sé que esto no debe de seguir así, es por mí. Cuando pensé que esto volvería a pasar, siento que he vuelto a perder. Creo que es hora de aceptarlo.
¿Qué puedo hacer si sé que debo irme, pero no quiero? ¿Qué puedo hacer?
Es duro saber que está ahí, poder ver ese muñequito que está muy verde, Necesito salir, quiero buscar algo, pero no sé que es.
Esta picazón no me deja en paz, este frio me quiere matar, y su indiferencia me hace pensar.
A dónde iré si no tengo una dirección, como llegaré si ya no tengo pasión, es que perdí el sueño. Deseo saber en qué momento me perdí, en qué momento perdí la fe para vivir. Estoy tan cerca de ti, y tú tan lejos, qué hacer con este amor de amor u obsesión de obsesión.
Me preguntaré de qué sirve el amor si te tienes que alejar, me preguntaré como era antes de que tú llegaras, me preguntaré como regresar la magia que creaste en mí con tu mirada.
No sé cuál será mi solución, tal vez será el tiempo. Trataré de sentir las ganas de vivir, para reconstruir esto que está desecho.
Ahora tengo el silencio, aunque antes me hablabas.
Trataré de regresar a lo que yo fui antes de que tú llegues, pero trataré de saber cómo.
Sé que es momento de partir, sé que ya todo es inútil, ahora todo acabó.
Aún la necedad vive en mí y no quiero perder toda ilusión. Me iré lo sé. Pero necesito despedirme.
Así como actualizar era mi botón preferido, no sé si enviar un “¿Cuídate mucho si?”, como tema “Adiós”. No sé qué diablos necesito. No sé qué hacer.
¿Quién me ayuda a saber qué hacer? Estoy a un click de hacerlo. ¿Qué hacer?


¿DE QUÉ SIRVE EL AMOR SI TE TIENES QUE IR?


CARAJO, y es que una palabra tuya, bastará para sanarme.
Sé que por hoy me iré, no sé si volveré. No puedo saber que pasará mañana. No puedo decir que hoy será la última vez. Pero si quiero tratar de que esto no pase más.
Necesito decidirme a dejar todo atrás, es mejor ser conscientes de que esto no está bien. De que sólo nos estamos enamorando de la idea y no de la realidad. Sé que es duro aceptarlo, pero es lo mejor.
Hasta ahora, actualizar es mi botón predilecto, es que me da esperanza de que haya una respuesta ahí. Ese que se vuelve en mi cómplice. El único que sabe la verdad.
A pesar de mi malestar, sé que podría estar aún acá, pasando mis segundos Actualizando.
Y es que no quiero creer más en la verdad. Haré mal tal vez, tal vez hoy no importe, tal vez mañana me levante y diga que decido ser feliz y en la noche me vuelva bipolar. Qué más da ya. Será mi rutina. Tal vez sí ¿y qué?


No es mucho mi trabajo de hoy, sólo necesito Actualizar.

martes, 16 de marzo de 2010

El premio Consuelo

El premio consuelo.

Estábamos conversando de lo más normal, y en eso me entra la nostalgia que no sentía. Eran los recuerdos, era el pasado, era ello.

Entonces me salteé de tema y le dije que necesitaba mucho de una mano amiga, le dije que necesitaba que esté aquí conmigo.

Me preguntó que era lo que me pasaba, por qué estaba hablando así, quería decirle que en gran parte mi pena era su culpa. No debía hacerlo.

Empecé a recordar todo, como los primeros días, como en los viejos pero muy vivos recuerdos.

Me puse analizar la situación, empecé a sacar nuevas conclusiones. Me empecé a cortar el corazón.

La historia casi siempre era la misma, como una serie copiada en distintos países, el formato es el mismo, sólo cambian los personajes y su forma más singular de interpretarlas, pero el trama, ese nunca cambia.

Aunque no lo sabía y lo tuve que aceptar, entré como plato de reemplazo, como el premio consuelo. Como ese pañuelo que servirá para limpiar las penas, como esa opción o el comodín que se puede utilizar a ver si se gana, a ver si se olvida. Al ver que no será así, y que el pasado es más fuerte que el presente que quise construir, es mejor desechar ese pañuelo donde ya se sonó, dónde ya se limpió un poco, pero ahora está sucio, no servirá limpiarse más en él. Será mejor, buscar otro, uno no sólo más limpio, tal vez con mejor textura, puede que sirva más.

La situación que viví, me llevó a creer que fue así, que yo era ese premio consuelo al perder a quién en aquel momento amó. No logro entender porqué después de tanto tiempo, aún sigo así. Si bien es cierto, es mi primero amor, pero no entiendo porque lo convierto en el único amor.

Yo fui ese premio consuelo que ganó cuando terminó con quien me confundió, era ese premio que se cojee ya que se está deprimido y no se quiere sentir del todo perdedor. Pero no es el premio que se quiere, no es el premio que se espera.

Muy aparte de todo, fui aquel premio consuelo al cual no se le da valor ni importancia, el cual sólo esperas que esté demasiado viejo para deshacerlo o cambiarlo por otro.

Sé que podrá llegar a sonar muy destructivo, muy “Oh pobre de mí”, te puedo asegurar que no gimieron el nombre de otro u otra mientras tenían sexo contigo. Y de ser así, entonces entenderás.

No fue la única persona con la que he llegado entender que he sido el premio consuelo.

En sí, he sido muy voluble en el tema de las relaciones, desde mi primer Cyber fracaso, hasta mi primer fracaso en físico, sentí que esto no sería para mí. Aún así, quise creer nuevamente en el amor. En la ilusión, en mí.

No negaré y diré: decidí decirle no a la ilusión, es más, cada fracaso me hacía más vulnerable y me hacía creer e inventar cosas que no existían, era mi mundo avatar.

Tal vez sólo se convirtieron en tontos caprichos, pero que en cierta forma influencia para hacerme creer que no sería capaz, haciéndome sentir más incapaz.

2* Fue una de las personas que me hizo sentir más el premio consuelo que nadie. Una mente inmadura de tan sólo 15 años que venía al igual que yo, trayendo un recuerdo consigo. De eso no lo puedo juzgar.

Lo que sí puedo llegar a criticar y reclamar, es que conmigo aya tratado de olvidar a quien no olvidaría.

Una vez más fui ese premio consuelo, para no sentirse tan perdedor. Una vez más esa cruda realidad me hace dudar de mí, de la existencia de la felicidad hacia mí.

Como en este caso, siempre es mejor alejarse de dónde por muy premio consuelo que lleguemos a ser, no nos valoren. Más aún, cuando podemos ser el Oscar del amor.

Había decidido alejarme, no tanto por mí, también por quien no me quería, sabía que yo no era lo que quería y su pasado aún era su presente y quería que sea su futuro.

Los meses habían pasado, y bastó un reencuentro para recordar mis anhelos, más no recuerdos, no hechos.

Sabía que estaba sin nadie y necesitaba de alguien, una vez más, su trofeo se había ido de sus manos, su verdadero premio, eso que te hace sentir ganador y feliz, ya no estaba. Necesitaba de algo en donde consolarse.

Y es dónde ve un antiguo premio, al que dejó ir. Sabía que bastaría una palabra para ser dueño absoluto de ese consuelo que necesitaba. Tal vez había cariño. No lo sé.

Siempre lo que amas podrá decidir sobre ti, aunque ese amor sólo te traiga dolor.

Fue así como decidí aceptar e inventar una nueva ilusión con alguien que ya me había dejado una vez por ir detrás de quien ama en verdad. Estaba sin nadie y yo tenía que consolar.

Pero no pasaría mucho tiempo para que lo verdadero salga, para que regrese a lo que en verdad quiere, y una vez más, quede como la primero vez, jurando que no existirá una tercera.

No lo sabía, pero había sido el premio consuelo por segunda vez, algo que le haga sentir bien hasta volver a tener lo que quiere. Ahora que entendía esto, me pregunto si existirá una tercera.

3* Mi bebé, no sé si llegué a ser su premio consuelo, no sé si fue parte de ese circulo vicioso de tú me consuelas, yo te consuelo.

Indirectamente se llegó a convertir en una persona especial para mí. A pesar de que no esté, a pesar de que lo estuvo y no quiso verme, siento que puede ser una gran persona.

Si bien en cierto, como en los casos anteriores, tenía un pasado, el cual no quería olvidar y en donde yo entré. Bastó que el pasado regrese, para que yo me trasforme en nada, ni en el más mínimo recuerdo. También bastó que ese su gran amor desaparezca para que yo regrese.

Y es así, soy ese premio consuelo, en lo que me dejé ver. No sé cuál habrá sido el motivo para que siempre todo sea así. Aunque traten de decirme que no es así y que mis conclusiones no son la verdad. Siento que todo resume una cosa. No lleno, ni llenaré las expectativas de nadie.

Todos siempre tendremos un trofeo en especial, a alguien que coloquen en ese altar de donde nadie los pueda bajar. Un amor que aunque ya no exista, es especial. Tal vez muchos hemos buscado ese premio consuelo en alguien, con suerte se puede convertir en una gran jugada y en un máximo galardón. Pero por desgracia, terminan siendo, nuestra peor cortometraje, y en la mayoría de los casos, hemos envejecido y maltratado con nuestra prueba ese premio.

No dejemos que el egoísmo nos convierta en destructores de nosotros mismo.

martes, 9 de marzo de 2010

TiME!!

Tiempo.

Corro y corro, sin ver aún una meta, mucho menos la victoria.

Se dice que desde la concepción del esperma con el óvulo, estamos en carrera. Ahora creo que sí es cierto. Se supone que tuve que competir con mis otros hermanitos que quedaron atrás y fui yo quién ganó (I’m sorry, i love guys). Entonces, esa fue mi primera carrera, esa fue la partida de mi obsesión de correr en la vida. Corro, corremos, buscando una meta, pero nunca la veo, nunca la vemos.

Antes de seguir escribiendo, esperando que el tiempo CORRA, tengo que aclarar que lo hago ya que no tengo Internet. Aclaro una vez más, necesito que el tiempo corra. ¿Para qué?, para no aburrirme MÁS.

Seguimos, corrí, vencí, gané. Mi mamá me dijo que me adelanté antes de los 9 meses, supongo que trataba de salir ya de esa bolsa gelatinosa y tan pegajosa. Una vez más, corrí. Debí estar aburrido ahí dentro.

No llego a recordar que pasó en estos casi 20 años, creo que sólo seguí corriendo, sin vivir.

Ayer domingo, estuve todo el día en el trabajo, un día más sin Internet. Me estaba PUDRIENDO (literalmente). Necesitaba con urgencia distraerme en algo, necesitaba que el tiempo corra, que vuele si es posible. Se está convirtiendo en mi tortura. Un inmenso aburrimiento me invadió. Y así, el jodido tiempo, pasó y pasó, como por cucharas y contando cada segundo dando tiempo a un receso. Me pregunté, ¿Por qué mis días de descanso no duran tanto como un día laboral?

Por fin acababa el día, 60 minutos me alejaban de la hora de salida, pero aún podía soportarlo, era mi única alternativa. También esos 60 minutos se convirtieron en mi esperanza de paz.

Camino y camino, sonrío y sonrío. Necesitaba pasar el tiempo lo más rápido que pueda. Ideas tras ideas, quise adelantar el reloj del computador, jajaja. No me atreví.

Por fin, las 10:00 p.m. cojo mi agenda y disparo como ladrón en persecución.

Llegué a casa, prendí la TV y me preparé para ver el Francotirador. La paz del día no era esa aún. Recuerdo que tengo ropa en el techo, 4 pisos más arriba de mí. Corro, antes que termine la tanda publicitaria. (Aún no entiendo por qué las marcas de distintos productos pagan por que sus productos valga la redundancia, salgan en TV, si en cada “Un corte comercial y volvemos” la gente aprovecha y se va o bien al baño a ser pila o bien cambia de canal, pensar que pueden llegar a pagar más de 6 millones de dólares anuales) (En fin), Corrí, subí lo más rápido, necesitaba esa ropa con urgencia mañana las 6:00 a.m. y si no lo hacía hoy, sufriría al día siguiente. Bajé lo más pronto posible, en el transcurso de mi carrera hacia abajo, el destino me ayudó a llegar más rápido, claro con algunos golpes y moretones nada amables a mi cuerpo (Un consejo: Prendan la luz si están apurados por las escaleras).

La espera en el trabajo estaba valiendo la pena, el Francotirador estaba muy interesante para mi gusto político. (Necesito hacer una pausa, estoy en el trabajo, escribiendo esto, sonriendo a las personas a pesar que por dentro tenga otra expresión. Un ANCIANO DECRÉPIDO, me ha hecho renegar y lo mandé a rodar. Fin)

Ya tenía un poco de sueño, necesitaba dormir lo más pronto para mañana lunes poder levantarme sin problemas a las 6:00 a.m. (Madrugada aún para mí), pero el programa aún no terminaba, quería que acabara ya, odiaba cada corte comercial, quería usar el programa de Direc Tv (No me han pagado por esta publicidad ni yo a ellos, pero la verdad es que no uso direc tv), así como pongo pause y retrocedo, necesitaba adelantar los fastidioso reclames, esa tan aburrida tanda comercial de más de 3 minutos por cada 10 del programa. Aggg. Para estar de acuerdo al título de mi escrito. Necesitaba hacer correr esos tiempos.

Por fin, a dormir, y al día siguiente.


Ring ring!!!, empiezo a pestañar. Era mi I phone de 16GB a S/. 3’599.00, jajaja NO, era mi motorota C531 de S/. 59.00 (Publicidad no pagada, igual ya no existe) (jajajaja). Me indicaba que ya eran las 6:00 a.m. y que era hora de levantarse. ¿Por qué tenía el presentimiento en ese momento de que el tiempo había corrido tan rápido?, sentía pegamento entre cada parpado de los ojos y un kilo de cemento por pestaña. (Antes de poner cemento, me puso a pensar, “un Kilo de qué pesará más”, si aún no captas la idea, empieza a preocuparte). J

Como lo pensé, me quedé jato. No abrí los ojos hasta que una palmada en las nalgas me levantó. Era mi madre, corrí hacia la cocina a ver la hora, eran las 6:35 a.m. de más está decir que para mí, ya era demasiado tarde.

Por lo general si quiero llegar a tiempo para respirar tengo que salir a más tarde 6:30 a.m. de casa, pero eran 6:35 cuándo aún desperté, o me despertaron que es lo mismo. Sí, si es lo mismo. Porque despierto cuándo me despiertan, y no despierto si no me despiertan. (Explico todo esto porque me sobra el tiempo y necesito no aburrirme) Lo siento ya pagaste tus posible S/. 49.00, o bien tus S/. 5.00 en el tío del Puente Acho o Santa Rosa.

Cojo Camisa, pantalón, medias y bóxer Leonisa (Sorry, mi piel es fina, jajaja), me lamo en un dos por tres y me cambio arrugado total. Guardo en mochila, un lapicero y una hoja A4 donde copiar. Me cepillo los dientes y salgo PRENDIENDO LA LUZ. De la experiencia se aprende.

Sabía que era tarde, un lunes a la primera hora, ya me era familiar, el wetex no me perdonaría una falta más. Corro, hacia el paradero en busca de un taxi y vecinos que me vean subirme a uno.

“Taxi”, “cuánto a la brasil con el ejercito”, “S/. 20.00”, “No gracias”, “Cuánto pagas hasta allá, está lejos pues”, me puse a pensar la última vez que subí a un taxi para ir allá y dije: “Todos los días me cobran S/. 15.00”, “Ya, ya sube”. Yeeeeesss.

Necesito que este tío se apure, ahora sí el condenado tiempo está corriendo y yo no. Esta es una guerra y no perderé está batalla.

“Señor, por Fauccet puede llegar más rápido”.

Y ahí voy, él me está llevando la delantera, yo me he quedado por universitaria sin poder avanzar mientras él ya marca las 7:05 a.m.

Algo tenía claro en mí, NO PENSABA PAGAR S/. 15.00 PARA LLEGAR TARDE.

Vamos a la par 7:15 a.m. y voy por Fauccet, no perderé la guardia, seguro está esperando algún semáforo en rojo para poder ganar o llevarme 5 minutos de diferencia. Felizmente tengo un buen potro (Representando por un tío de 70 años sin ganas de vivir que me comentó que está haciendo taxi desde las 5:00 a.m. desde ventanilla, pero es mi potro y lo quiero mucho).

7:20 a.m., Costa Verde de San Miguel, estaba ganando yo. 7:25 a.m. Brasil con Av. El Ejercito, Magdalena del Mar, “Señor, ¿puede ir a la izquierda 2 cuadras?”, “¿QUÉ?, tú me estás pagando S/. 15.00 hasta acá, pss, por S/. 15.00 también”. En mente,”Morirás”, sin dejar de lado esa expresión facial de, apesta, cállese o muera okay.

7:28 a.m., 17 minutos antes de la hora de ingreso. Si bien le había ganado al tiempo, había perdido S/. 15.00 soles. Me odié por dormir tanto y empecé a pensar que si viajaba en micro, tal vez hubiera llegado temprano también.

7:30 a.m. Recordé que por el apuro no había tomado desayuno, tampoco había en casa. Bajé del 3er piso del instituto a la cafetería en busca de algún pan con algo y agua con algo. Estaba en calma, estaba dentro ya por fin del instituto, pero ya no dentro del aula. Recordé ese pequeño detalle, miré el reloj del cafetín y vi, 7:45 a.m. empecé a volar, ya no correr. Eran 3 pisos los que tenía que subir hasta el último salón del pasillo. Estudiantes eran mi impedimento, mi único aliento “mierda, voy a llegar tarde, mueve carajo”, vale recalcar que todo era mentalmente, siempre con esa expresión facial que dice: “te mueves rápido o te mato”, terminando con una sonrisa amable de: “perra o hdp”. “P” puede ser según tu gusto, pero el “HD”, NO, no significa High Definition, es “HIJO DE”

Aula 302, puerta cerrada, profesor adentro y una gran SHIT entre los pasadillos. S/. 15.00 al agua, batalla ganada por las puras. Parecía que la guerra la ganó el tiempo. Necesitaba una estrategia.

Mi mochila aún estaba dentro del aula, era mí único recurso para alegar que llegué temprano, pero no podría decir que fui por algo a cafetería. ¿Entonces?

Lo tenía. La excusa de que estuve en enfermería por un dolor estomacal me podía solucionar la vida, y salvar el curso de una desaprobación por inasistencia.
5 pasos antes de tocar la puerta, esta se abre como un ábrete sésamo. Una pausa entre el tiempo y yo. Por fin nos pusimos de acuerdo y ninguno de los dos corrió.

En eso, un sin fin de estudiantes sin ganas de estudiar, salieron del aula dirigiéndose a la del costado, pregunté el por qué. Simple, el proyector se encontraba defectuoso y el profesor ordenó cambiarse de aula. Era mi oportunidad.

Y fue así que no perdí esa clase que no fue clases. Un simple repaso de no más de 30 minutos y todos afuera.

Por lo menos asistencia tuve, pero clase no, maldito wetex. Entonces aún no sé quién ganó. Já, pero no me quedaré con las ganas. Creo que fue un empate sin querer por ambas partes. Veré mañana que tal.

El tiempo siempre resulta ser un gran enemigo. Muchas veces nos falta, otros nos sobra. Suele ser curioso. Nos sobra cuándo estamos con ganas que este termine y nos falta cuándo que queremos que se termine. Hay, es obvio. Otro día te explico, tampoco por S/. 49.00 nos va a querer cátedra del tiempo. (Cara burlona)

11:00 a.m. (un toque, al inicio de mi relato, jamás pensé especificar tanto las horas, a decir verdad esto no se trataba de mis horas, si no de mi tiempo, ¿es lo mismo?) Salida, tenía dos grupos con los cuales organizarme. Uno era las sopas y el otro las menestras, así los llamo.

Las sopas me llaman preguntándome que se hará, me aclaran que el tiempo nos está ganando. Una vez más mi rival. Por el otro lado del pasillo la voz de los de las menestras aclama mi presencia. Como los de las sopas no me caen, me voy con los de las menestras aclarándoles a los de las sopas que les enviaré toda la información que pueda llegar a encontrar y que ellos hagan lo mismo. O sea, todo On line, para algo tiene que ser útil tanta tecnología.

A falta de reloj, ando perdido en la noción del tiempo, y no, no tengo celular, me lo pidieron ayer, además no era mío. ¿Y el celular que me despertó en la mañana?, acaso es un lapsos mío y oops me equivoqué. No, ese celular es de mi hermana.

Como decía, estaba sin la noción del tiempo. Lo único que sabía es que hoy mi hermana empezaba clases y necesitaba llegar temprano a ellas. ¿Cuál es el inconveniente?, ella no puede salir del trabajo si yo no llego a su reemplazo.

Necesitaba estar con mi grupo avanzando el trabajo, o bueno eso es lo que le diría a mi hermana, la verdad es que estábamos todos ahí haciendo planes para un viernes por la noche y presumiendo laptop’s. Bueno un poco de tarea también.

A pesar de que no era conciente de la hora que era, si era conciente de que tenía que llegar temprano, bueno, no era conciente, de haberlo sido, me hubiera ido. Mejor dejémoslo de que lo tenía en la mente, pero tampoco presente, era así como una idea. (Río) (Ríete)

Algunos se iban y pocos ya quedábamos, y lo único cierto es que la hora avanzaba. Sentía vergüenza decir: “Chicos, me retiro, tengo que ir a trabajar”. Aunque mi trabajo se trate de estar sentado o sonriendo a la gente cuándo por dentro me aburren. Aunque mi trabajo sea posar. Jajajaja.

Reía a cada comentario, daba a entender que me parecía gracioso cada chiste, fingía una saludable apariencia de tranquilidad y equilibrio. Hacía entender que me interesaba y gustaba estar ahí. Escuchaba con paciencia, seguía la corriente. Trasmitía simpatía, aún no sé porqué. No sé por qué, cuándo me parecía todo tan estúpido. Cuándo cada risa era una burlona finjides, una tonta sonrisa y una bobasa amistad de sofá café. Chicos, si leen esto, los amo. Jajajaja.

Tenía las ganas de que todo el mundo se vaya, quería demostrar que el tiempo me estaba sobrando y que no corro y peleo contra él. Pero algo era cierto, el tiempo me estaba ganado la batalla por mi vanidad. Me estaba pisoteando el talón.

Por fin, todo el mundo afuera, y así, empezó otra vez la carrera. Cada uno se despide y media vuelta a volar.

En el paradero ya, y mi línea de trasporte Nº 22 SMP-SMP (Jajaja) aún no viene. Ahora sí volé, pero en tiempo. No sé que hora será, pero de algo si está claro, mi hermana me debe estar odiando.

A lo lejos un pequeño micro con apariencia de haber sido golpeado con los años venía. No fue mi primera opción pero si la única. Subí y este se demoró en tan sólo salir esperando ser llenado por demás pasajeros, los cuales me gustaría describir uno por uno, pero me dirán racista, pedante y creído.

La carcocha, y vaya que si era una carcocha, iba a paso de tortuga, aprovechando detenerse a cada luz roja para recoger más y más “AGRADABLES” pasajeros.

Sentí que ya había perdido, que el tiempo me ganó y que mi hermana me odiaba.

El estrés y el apuro me empezó a llevar a hacer cosas que nunca pensé hacer. Una zapateada al carro cuando demore, una chancadita con el anillo a la luna cuando se detenga, y una golpeada con voz de molestia cuándo sienta que no puedo más.

Mis principales enemigos, el chofer y su manía por ir despacio, el cobrador por subir y bajar en cada metro cuadrado, los semáforos que se empeñaban en estar siempre en rojo, y ese transito que al medio día se convierte en la procesión de los vehículos en busca de sus pasajeros a los cuales terminan convirtiéndolos en corderos arrimando a todos al fondo y llenando hasta el punto del asfixia.

Fue así como llegué al Parque, lugar donde tenía que bajar para tomar otro micro rumbo cuadras más abajo. Micro el cuál demoró el llegar cerca de 5 minutos.

Entonces subí, avancé, llegué, bajé y caminé, no, no, CORRÍ.

Llegué al trabajo y mi hermana: “Te voy a matar, ¿por qué llegas a esta hora?”, necesitaba una estrategia de compasión.

“Tengo unas ganas de vomitar”, “¿Por qué?”, “El carro pues, como se va hasta ese cerro, y pasa por POSITOS (Calles y viviendas convertidas en mercado distribuidor de las más cómodas y antihigiénicas verduras para los mercados populares de Lima Norte, competencia de la Parada, otro mercado, ese sí lo conoces) le gente que sube ahí, apesta como ya te imaginarás, además tienen unas caras de amigo del ajeno”, “Wow, ya, te doy 5 minutos, anda a la casa, báñate y ven al toque”

Sabía que mi estrategia había funcionado, causé pena e hice olvidar el reclamo y la culpa.

Caminando, si, ahora caminé, rumbo a casa, empecé a sentir de verdad malestar y nauseas, al punto de llevarme al baño directo y vomitar. No, no era otro ataque de anorexia ni bulimia. Creo que fue mi agitación.

Bañé, cambié, bajé. Todo en orden. Sin Internet aún.

Empecé a reflexionar del día, me pregunté está otra batalla, ahora de la llegada y ya no de la ida, ¿la había ganado, perdido o también fue un empate? Tampoco lo sé. Si ustedes lo saben, escriban a mi cuenta en el Blog, asunto: Perdí el tiempo al leerte y…. (Su respuesta)

Entonces ahora me siento y me pongo a pesar, que haré desde las 2:30 p.m. hasta las 10:00 p.m. aparte de sonreírle a la gente y SIN INTERNET. Necesitaré ocupar tantas horas para no aburrirme. Hoy al igual que ayer, será un día en el cuál me sobre el tiempo y este pase lentamente cruelmente. Porque es así. Sabe como hacernos enojar, sabe como hacernos sufrir. Conoce nuestro punto débil.

Fue así como empecé a escribir, fue así que con Arial 12 en Microsoft Word a 6 páginas llegué hacer pasar poco más de 3 horas.

Ahora mi batalla no fue con el tiempo, está claro que él hoy no hará nada por ganar, se quedará quieto y pasará deshojando flores, hoy mi batalla es contra el aburrimiento. Así que escribí. Pasé el tiempo y tú lo pasaste también.

Si perdiste tu tiempo, lo siento, ya no lo puedes recuperar, perdiste pe’ varón.

Ahora, no me vas a negar que esto no te lo esperabas, es mucho distinto a lo típico que has estado leyendo, hoy no hablo de amor, de llanto y lamento.
Hoy te hablé del eterno rival, el tiempo. Sé que seguirá dándome guerra, pero no te preocupes, ya no lo sabrás. Ahora sí, CORRE, que es más seguro que el tiempo ya te ganó.

lunes, 8 de marzo de 2010

La Carita Feliz.

La carita feliz.

Estaba que no podía más. Mi cabeza se había convertido en una máquina de los recuerdos, estaba procesando información la cuál sólo me llevaba a un objetivo, llorar.

Andaba con gritos de esperanza y desesperanza. Necesitaba de una mano que me brinde su calor.

Nada me hacía olvidar, sentía que no aguantaría más.

Empecé a caminar dentro de un mismo lugar, llorando, rogando, preguntando mis tantos por qué, pidiendo un poco de paz.

Salí a comprar algún dulce que me haga masticar, para olvidar. Nada funcionaba, seguían mis preguntas.

Volví a caminar dentro de la habitación, mirando el piso como la primera vez y preguntando sin poder parar. Necesitaba calmarme, sentía que iba a destrozar. No me podía controlar. Necesitaba paz, aclamaba mi tranquilidad. Tal vez un buen amigo, eso que aún no consigo.

Volví a caminar en la habitación, seguía mirando cada rincón, como buscando algo, sabía que encontraría algo. Encontré un pequeño animal que de lejos no podía distinguir. Ahora mis preguntas eran otras. Me acerqué a ver que era, tal vez necesitaba aplastar ese pequeño bicho. Era una mariposa multicolor.

Me pregunté qué hacía ahí, me pregunté como ingresó. Decidí moverla con el pie y voló hacia otro rincón como escondiéndose.

Cuándo regreso mi mirada a donde estuvo en un principio, observo un pequeño sticker de carita feliz, que sin razón pateé antes de entender.

Retrocedí mi mirada al sticker que ya no estaba más, la mariposa junto con él desapareció.

Empecé a preocuparme, buscaba aquella carita feliz. Mientras mi búsqueda se hacía más minuciosa, la radio cambió de emisión, “Pensando en ti” era la canción que me acompañaba a buscar lo que por un momento pensé era mi expresión que había perdido.

Esa canción representaba lo que hacía en ese momento. Estaba pensando en ese amor que hoy no está más. Pero no era cualquier canción de amor. Era una especial para mí. Su melodía me hacía entender que podía pensar sin sufrir. Que necesitaba entender que todo pasó, y que aún puedo ser feliz. Sabía que todo esto no era coincidencia, sabía que ese amigo que tanto pido y que pensé no tener, me estaba dando esa mano que tanto rogué.

No encontraba la carita feliz, sentía que si no encontraba aquello, perdería mi oportunidad de ser como aquella imagen que nunca se borrará.

Un pequeño bulto minúsculo en el piso me daba una esperanza, con cuidado decido desarrugar esa pequeña bolita de papel, en un principio dudé que eso sea lo que buscaba, no podía entender como se formó así el bulto, si sólo lo pateé, más no lo arrugué.

Con cuidado empiezo a desdoblar, estaba en un estado de paranoia, y sí, era aquél pequeño papel circular mi carita feliz, aquello que dejó esa mariposa multicolor que no volví a ver.

Había entendido el mensaje. Mi fiel amigo y escudero, me estaba pidiendo que sea feliz, que puedo pensar sin sufrir, que no estoy sólo, que lo tengo a Él como mi mejor amigo, y que en el peor y mejor momento, nunca me dejará.

Ahora depende de mí conservar lo que hoy se me ha dado. Aprenderé a vivir, sé que será fuerte, estoy sufriendo tanto tiempo. No sé que bastará ahora, pero no quiero perderme de nuevo.

No puedo decir que esto me cambiará la vida, pero si puedo asegurar que me cambió el día.

Y es que la verdad, yo no sé mañana.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Hoy

Hoy no tengo más una respuesta.
A pesar de lo mucho que puedo expresar me siento vulnerable ante la situación. Sólo quiero abrazarte y gritarte "lucha por lo que quieres". Pero, ¿quién soy yo para pedirte lucha?, si siempre viví conformandome con migajas e ilusiones. Callando.
Quiero ayudarte, pero no puedo. Perdón.
Siento recordar el tiempo. Puedo dar fe de lo doloroso y triste que es querer y no poder alimentar ese amor.
No queremos estar sólos, si no están aquí nos sobrará la respiración. No queremos estar así. Todo se volverá cruel.

¿Qué diablos hacemos amando?. Pronto tal vez sabrán lo que pasó.

No queremos más esto. Ahora nos falta el sueño.
No queremos andar así. Amor sin amor.

No sabemos que diablos hacemos amando.
Derramaremos nuestros sueños si sabemos que no volverá a sucederá jamás. Las esperanzas no existirán más. El aire nos ahogará, todo será un simple infierno. No existirán más cielo en las estrellas y el sol no saldrá jamás.
Hoy te empeñarás en pensar que será de ese amor que creíste dejar. Y es que la verdad es una. Lo nuestro no se pierde jamás.
Necesitarás saber hoy de su vida, pero sin buscar hallarás respuesta.
Te preguntarás que pasó contigo. Yo te lo diré.
Sentiste que nada era igual. Pero ahora sietes tus pasos recorrer en soledad.
Te preguntarás que fue, derrepente que te aburrió el hablar. Pero ahora cae una gota más.
Ahora sientes un peso, y te preguntas a quién acudes a quien amar.

Ahora te ahogas en tu propia soledad, en el aburrimiento, en la monotonía, Antes también.

Ahora piensas, piensas y piensas. ¿Y antes?
No sabía por dónde comenzar, es muy difícil para mí, cómo explicar que ya acabó, el sentimiento cambió.
El tiempo no será un buen guardián, y la distancia no ayudará.
Algo cambió, tal vez también alguién llegó
Pero es tiempo de entender. Sin mentiras sin engaños.
Perdonar. Sabemos que es duro y no sabemos que hacer.
Tal vez nos volvamos a ver. Sólo esperemos que el dolor nos deje ver.
El amor es como es, muchas veces da, otras quita. No hay quien controle.
Ahora entender, comprender, sin mentiras, sin engaños.
Perdonar. Todo es duro y más aún cuándo no se sabe que hacer.
Entener. Es tu clave.
Desde aquel entonces te suentes sóla. Los recuerdos aún vives. Empacaste tantas historias pero te salio sobrando tanto amor. Te parece que le mundo te olvidó.
La noche te estorba, la luna te estorba. Maldices a la menoria, sentías que era tuyo y te miras ahora. Cosiendote el corazón.
Dicen que podremos resisti la ausencia, tal vez es verdad. Pero fue ahí dónde el alama encontró un lugar para vivir. Y es que no queremos encontrarnos en los sueños, encontrarnos para luego despertar. Y que nos importa lo que digan por ahí, si dicen porque no sabes, creen que el amor es un momento y no saben que un momento es la vida para nosotros. Y que importa lo que digan por ahí.
Dirán que pasó el tiempo comfesando a nuestra sombra el sentir. Es que no encontramos a quien hablarle ya. Durán que no sentimos, que no hubo nadie más.
Y es verdad, seguimos vivos en el recuerdo, viviendo muertos dentro de esta realidad, y que importa lo que dicen por ahí. Si lo dicen porque no saben. Si lo dice porque creen que el amor es un momento. Y no saben.
La mejor desición es la nuestra. Aquella que no es influencia por nadie. Aquella decisión que tiene razón. Aquella que nos hará sentir y ver con claridad. Sea dura o fácil.
Termina lo que aún no ha comenzado, y continúa lo que aún no comienza.
El pasado pasado es y no volverá. La misma historia no se repetirá. El tiempo no retrocederá jamás. Pero aún estamos aquí. Y podemos hacer del resto de la vida. Una naravillosa novela.
Vida es aquello que pasa mientras estamos haciendo planes.

Renzo.

domingo, 17 de enero de 2010

Algo pasa.

Qué puedo hacer si me siento sólo?
Qué puedo hacer si necesito querer?
Qué puedo hacer si necesito que me quieran?
Qué puedo hacer con esto que llevo dentro?
Qué puedo hacer con la memoria?
Qué puedo hacer con la soledad?
Qué puedo hacer conmigo?
Pensé que no volvería que querer,
Pensé que tú serías mi ùnico amor.
He vuelto a caer despues de que juré no hacerlo.
Quiero olvidar esto
Quiero empezar de nuevo
Esto es horrible, me estoy atormentando día con día. Me pongo a pensar en ese primer día. En ese momento donde dijimos queremos. En ese momento donde creí.
Por ahora qué puedo hacer? No lo sé. Lo único que me queda es esperar a ver si este cruel tiempo me ayuda a hacerte olvidar.
Ay amor, ¿dónde estás?. Esto es difícil para mí. Tengo que aceptar que ya acabó. Ay amor, sólo intentaré no hacerme daño, sin mentiras sin engaños. Ay amor, tengo que perdonarme.
No sé lo que hacer.
Esto es duro y no sé lo que hacer. Tendré que empezar a escuchar mis consejos. Tendré que empezar a ceer en mí. Hoy que no puedo más, sigo decidido a dejar todo atraz. Con todos los desamor, lastimado estoy. Me he perdido, apenas he visto. Siempre fui, lo que quisieron. Siempre estuve equivocado y no lo quise ver.
Por que siempre estuve equivocado y no lo quise ver. Por que todo lo que empieza acaba.
¿Seguir siguiendo al corazón y coquetear con la razón? Seguiré soñando en un rincón. Y es que siempre voy detras de lo que siento, cada tanto muero pero aquí estoy. Tantos insendios provoqué, tantos fracasos me aguanté. Por que los días se me van, por las noches como esas, por mi vida, quiero cantar todavía. Sé que hay días para mí, sé que hay un brindis para mí. Sé que hay una noche para mí, sé que hay un festejo para mí. Por esos días para mí, quiero cantar hasta el final. Por mi vida.
Por esos recuerdos que me dirán que algo pasa, pero que ya no me hace llorar. Por mi vida.